El euríbor rompe su racha negativa. El principal indicador de las hipotecas ha cerrado el mes de enero en el 2,245 %, ligeramente por debajo del 2,267 % con el que terminó el año pasado. Con este movimiento se pone fin a cinco meses consecutivos de pequeños repuntes que habían afectado a los hogares con préstamos a tipo variable. No obstante, el impacto ha sido limitado: la evolución del índice sigue siendo prácticamente plana, sin sobresaltos, en línea con la pausa prolongada en los tipos de interés del Banco Central Europeo tras la normalización de la inflación en los Veintiuno. La estabilidad, por ahora, domina el panorama hipotecario.
Según informa El País, esta situación de calma puede interpretarse desde dos perspectivas. Por un lado, la desaparición de los vaivenes aporta certidumbre a quienes tienen hipotecas variables, al estabilizar las cuotas mensuales y facilitar la planificación de las finanzas domésticas. Por otro, permite a las entidades financieras mantener una oferta de crédito más estable, sin necesidad de realizar ajustes constantes, más allá de los derivados de su propia estrategia comercial.
El fuerte volumen de hipotecas formalizadas en los últimos meses, muy por encima de las previsiones iniciales, ha llevado a un endurecimiento de los criterios de concesión. Así lo explica Laura Martínez, de iAhorro: “Los bancos ajustan cada vez más las condiciones en función del perfil del cliente, y comparar y negociar se ha convertido en imprescindible para acceder a buenas condiciones”.
En este contexto más exigente, el euríbor ya no actúa como un factor claramente favorable. Las hipotecas con revisión semestral han registrado incrementos en sus cuotas desde el pasado otoño y, si la dinámica actual se mantiene, las de revisión anual podrían empezar a encarecerse a partir de abril. Aun así, continúan produciéndose rebajas, aunque mucho más suaves que en el pasado. Una hipoteca media en España —que en 2024 fue de 145.673 euros a 25 años, según el Instituto Nacional de Estadística— permitirá un ahorro de unos 31,6 euros mensuales, lo que equivale a 379 euros al año.
Desde la asociación de usuarios financieros Asufin destacan ese leve alivio en las revisiones anuales y señalan algunos cambios en la oferta bancaria. “Estamos viendo un repunte en el interés de las hipotecas fijas (algunos bancos han subido ligeramente los intereses este mes ante la perspectiva de que los tipos del BCE no bajen mucho más), por lo que ahora mismo el mercado está muy centrado en las hipotecas mixtas”.
Atentos a la evolución del dólar
La próxima reunión del Banco Central Europeo, prevista para el jueves de la semana que viene, no implicará cambios en los tipos de interés, que se mantendrán en el 2 %. Sin embargo, cualquier matiz en la comparecencia de su presidenta, Christine Lagarde, podría influir en la evolución del euríbor. Si no hay sorpresas, el indicador seguirá moviéndose dentro de la misma banda lateral en la que permanece desde hace meses.
Ese es también el escenario que contempla Miquel Riera, analista de HelpMyCash. “De cara a 2026, nuestro escenario es de poco movimiento: si se mantiene el contexto actual, lo más probable es que el euríbor oscile entre el 2,2 % y el 2,3 %. Esto implica que las revisiones semestrales pueden seguir notando subidas en los próximos ajustes y que las anuales podrían empezar a encarecerse si se revisan a partir de primavera”.
Entre los pocos elementos capaces de alterar esta inercia figura el tipo de cambio. El dólar se ha situado en mínimos de cuatro años frente al euro, lo que abarata las importaciones europeas —especialmente las energéticas— y contribuye a moderar la inflación, aumentando la presión sobre Fráncfort para reducir los tipos. Esta semana, el gobernador del banco central de Austria, Martin Kocher, señaló al Financial Times que la caída del dólar aún no es suficiente para forzar un cambio de rumbo, aunque no descartó futuros recortes si se produjera un desplome más acusado de la divisa estadounidense.
Tras una clara tendencia a la baja entre finales de 2023 y mediados de 2025, que redujo las cuotas hipotecarias y desató una intensa competencia entre las entidades financieras en beneficio de los compradores de vivienda, el escenario ha cambiado. El precio del dinero ha dejado de descender y el BCE lo mantiene anclado en el 2 %, sin previsión de movimientos a lo largo de 2026, una parálisis que también se refleja en el euríbor.
Los sólidos datos de formalización de hipotecas, en niveles máximos de los últimos 15 años, tampoco favorecen una reducción de los intereses en los nuevos préstamos. La fuerte demanda, en el año de mayor actividad inmobiliaria desde 2007, reduce la necesidad de la banca de captar clientes. A falta de conocer las cifras de diciembre, 2025 podría cerrar como el ejercicio con más hipotecas firmadas en España desde 2010. Hasta ahora se han contabilizado 463.232 operaciones, un 17,78 % más que en el mismo periodo del año anterior (393.289).
Pese al notable encarecimiento de la vivienda, los hogares no han frenado su endeudamiento. Al contrario, el importe medio concedido por los bancos ha aumentado con rapidez, pasando de algo más de 150.000 euros hace un año a superar los 170.000 euros en noviembre, último dato disponible.

