El coste de la vivienda se ha convertido en una de las principales preocupaciones tanto de los europeos como de los españoles, según revela la última encuesta del Eurobarómetro publicada en febrero de 2026 por el Parlamento Europeo. En la última década, los precios de la vivienda en la Unión Europea aumentaron un 53% de media, mientras que los precios del alquiler crecieron un 27,8%. Para abordar esta situación, Bruselas ha presentado el primer plan europeo para promover la vivienda asequible, al tiempo que la Comisión Especial de Vivienda del Parlamento, creada en esta legislatura, trabaja en un informe con propuestas para enfrentar el problema. En esta entrevista, Daniel Calleja, director de la representación de la Comisión Europea en España, y Borja Giménez Larraz, eurodiputado del PP y ponente del informe sobre vivienda de la Comisión HOUS, abordan ambas iniciativas y las posibles soluciones a la crisis habitacional, Abordan ambas iniciativas y las posibles soluciones a la crisis habitacional, que aunque en distinta medida, afecta ya al conjunto de la Unión.
Aquí Europa– ¿Qué pueden hacer las instituciones europeas frente a este problema que, según los propios europeos, ya se ha demostrado común en todo el continente?
Borga Giménez Larraz– Creo que hay un amplio margen de maniobra. Lo primero que debemos señalar es que hemos identificado un problema que afecta a toda Europa. En los últimos diez años, los precios de la vivienda han aumentado un 60%, y los alquileres han subido más de un 20%. Esto está complicando la situación de muchas personas, especialmente en términos de acceso a la vivienda. Las consecuencias sociales son claras: este problema está dificultando que los jóvenes puedan iniciar un nuevo camino de vida, lo que podría tener un impacto demográfico a largo plazo. Además, desde el punto de vista de la competitividad, influye en la capacidad de atraer talento y en la movilidad de los trabajadores. Por tanto, es un asunto que también debe preocuparnos desde la óptica europea.
Es cierto que la competencia en materia de vivienda es principalmente nacional, y corresponde a los Estados miembros, las regiones y los entes locales, pero existen políticas y regulaciones europeas que afectan directamente al sector inmobiliario. Ahí es donde creo que podemos intervenir, implementando medidas que contribuyan a encontrar soluciones. Algunas de las recomendaciones que podamos hacer pueden marcar la diferencia.
Daniel Calleja– Creo que Borja lo ha explicado muy bien. Este es un problema europeo, porque la vivienda afecta a todos los ciudadanos de la UE. Es cierto que en España se vive con mayor intensidad. De hecho, un 36% de los ciudadanos españoles han señalado, en el último Eurobarómetro, que el principal problema que enfrentan es el de la vivienda.
¿Qué puede hacer la Unión Europea? La UE puede apoyar, coordinar y reforzar las acciones de los Estados miembros. Es muy difícil regular todos los aspectos relacionados con la vivienda desde Bruselas, pero es importante señalar que, por primera vez, contamos con un comisario de la vivienda, un compromiso asumido por Ursula von der Leyen hace un año ante el Parlamento Europeo. Además, hemos presentado el primer plan en la historia de la UE para fomentar la vivienda asequible en todo el continente.
En 2026, dada la gravedad del problema, se celebrará una cumbre europea extraordinaria sobre la vivienda. De manera que, aunque la competencia en este ámbito sea principalmente local, nacional o regional, Europa tiene el deber de apoyar, intervenir, coordinar y reforzar las acciones para encontrar soluciones efectivas ante este desafío.
Las propuestas de la Comisión y del Parlamento Europeo
Aquí Europa- Ahora pasemos a las inciativas de la Comisión Europea y de la comisión especial de vivienda del Parlamento Europeo (HOUS). ¿Qué líneas clave os gustaría destacar?
Borja Giménez Larraz- Lo que me gustaría destacar principalmente es una cuestión fundamental que hemos detectado: el grave problema de la oferta de viviendas en toda la Unión Europea. Según un informe elaborado en el Parlamento Europeo, se estima que hacen falta 10 millones de viviendas en Europa para cubrir la demanda actual. En el caso de España, el Banco de España calcula que serían necesarias unas 700.000 viviendas, y con el ritmo actual de construcción, estamos generando un déficit anual de 100.000 viviendas. Por lo tanto, la necesidad de construir más es evidente.
Sin embargo, lo que estamos observando es una tendencia preocupante. En lugar de construir más, en los últimos cinco años, el número de permisos de construcción ha disminuido un 20%, según indicó la presidenta Von der Leyen en su último discurso sobre el estado de la Unión. Es decir, en un contexto donde la necesidad de construcción es urgente, estamos construyendo menos.
La pregunta es: ¿qué está pasando en la Unión Europea para que esta sea la situación? Es ahí donde queremos intervenir. Por ejemplo, proponemos un paquete de simplificación que ya ha sido respaldado por la propia Comisión Europea. Es necesario simplificar la regulación medioambiental que está impactando negativamente los procesos de construcción.
También consideramos fundamental aumentar la inversión pública. Los fondos europeos pueden desempeñar un papel crucial, y debemos movilizar también fondos privados para aumentar la inversión en construcción. Además, la regulación financiera actual es demasiado estricta a la hora de otorgar crédito a las empresas del sector. El papel del Banco Europeo de Inversiones es esencial en este sentido.
Necesitamos reducir la burocracia y agilizar los procesos relacionados con el suelo. Asimismo, es urgente poner en marcha medidas para capacitar a los trabajadores, especialmente a los jóvenes, en el sector de la construcción, ya que hay una escasez de mano de obra. Por último, creo que la Comisión ha abordado adecuadamente el tema de la innovación en la construcción, y es clave impulsar áreas como la industrialización, la construcción modular y la digitalización.
Daniel Calleja– Lo que observo es una gran convergencia en las acciones. Estamos de acuerdo en el diagnóstico: tenemos una crisis de oferta. Es paradójico que, a pesar de la necesidad de más viviendas, los permisos de construcción hayan disminuido. Borja, ese dato es demoledor. ¿Cómo es posible que tengamos un 20% menos de permisos cuando necesitamos construir mucho más?
El plan de la Comisión, presentado el 15 de diciembre, es el primer plan europeo para fomentar una vivienda asequible y se basa en cuatro pilares. Y los cuatro pilares que mencionó Borja son cruciales.
En primer lugar, la oferta. Debemos hacer frente a la crisis de oferta, poniendo muchas más viviendas en el mercado de manera urgente, porque este problema ya está afectando la competitividad, la movilidad y a los colectivos más vulnerables.
El segundo pilar es la inversión. Junto con la oferta, necesitamos movilizar fondos. Contamos con fondos europeos, con el Banco Europeo de Inversiones, y podemos incentivar la movilización de capital privado. Sin embargo, también debemos crear vehículos adecuados para la movilización de inversiones en este sector.
El tercer pilar es la regulación. Hay áreas en las que se puede intervenir a nivel europeo. Podemos trabajar en la fiscalidad, en la eficiencia energética y, más específicamente, en la regulación de los alquileres de corta duración en zonas tensionadas. En algunas ciudades estamos viendo una burbuja especulativa que está disparando los precios y reduciendo la disponibilidad de viviendas para quienes más lo necesitan. En este sentido, habrá una regulación europea.
Y, por último, el cuarto pilar es la protección. Debemos apoyar a los jóvenes, a las personas en situación de vulnerabilidad y a aquellos que necesitan asistencia social. Por eso, la Comisión Europea apoyará la acción de los Estados miembros en este ámbito.
Estos son temas de gran calado, y creo que ya existe un consenso generalizado sobre el diagnóstico. Lo que tenemos que hacer ahora, con las instituciones europeas y los Estados miembros, es trabajar de manera urgente en la implementación de estas medidas.

