La guerra en Irán podría terminar afectando a las familias con hipoteca en el medio y largo plazo. El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, reconoció este miércoles que el conflicto está generando “un mayor tensionamiento” en la curva de tipos. Según explicó, este factor, unido a otros como las expectativas sobre el gasto público, “hace pensar que los tipos de interés a largo plazo van a llevar a las hipotecas a niveles mayores”.
El directivo realizó estas declaraciones durante el 32 Encuentro del Sector Financiero organizado por el diario ABC junto con Deloitte. En ese foro recordó que el coste final de una hipoteca no depende únicamente del tipo aplicado al préstamo, sino también del conjunto de productos y servicios que se contratan de forma vinculada, según informa el Economista.
Durante su intervención, Gortázar subrayó además la diferencia entre los tipos hipotecarios en España y la media europea. Según indicó, en el mercado español se sitúan en torno al 2,5 %, frente al 3,2 % de la media de la eurozona. En su opinión, esta brecha responde a la fuerte competencia entre entidades y al sistema de vinculación de productos financieros, que permite que algunos servicios “subvencionen” a otros dentro de la oferta global. “Un 0,7 % es un gap muy grande”, resaltó.
El directivo también calificó la guerra como una “situación preocupante para todos”, ya que se trata de una “tragedia” que puede tener efectos sobre los precios de la energía tanto a nivel doméstico como internacional. A su juicio, el alcance económico dependerá en gran medida de cuánto tiempo se prolongue el conflicto.
“Esperemos que no se mantenga en el tiempo”, señaló, al tiempo que indicó que algunos analistas ya están revisando sus previsiones de crecimiento para España. En concreto, apuntó que la estimación del PIB para este año, que se situaba en el 2,4 %, “más bien se va a ir al entorno del 2 %”.
Pese a este escenario de incertidumbre, Gortázar pidió cautela y destacó la solidez de la economía española. “Tenemos que ser prudentes”, afirmó, recordando que el punto de partida es favorable. “La economía española está muy bien y goza de mucha fortaleza”, sostuvo. También defendió que “el sector financiero está en muy buena forma. Está fuerte, solvente, rentable”. En su opinión, el momento exige “estar muy atentos a los acontecimientos”, pero también “mantener el rumbo gracias a que partimos de una posición fuerte”.
Impacto en los precios energéticos
Por su parte, el consejero delegado de BBVA, Onur Genç, consideró que el principal efecto de la escalada del conflicto en Irán será el aumento de los precios de la energía, algo que inevitablemente terminará trasladándose al conjunto de la economía.
“La inflación se elevará y si esto ocurre, los tipos de interés también crecerán y la macro ralentizará su crecimiento”, señaló.
Aun así, el directivo considera poco probable que este encarecimiento se prolongue demasiado tiempo, ya que “parece una posibilidad remota que Estados Unidos se enfrente a las elecciones de medio mandato con unos precios del petróleo muy elevados”.
En cuanto al posible impacto del conflicto sobre el negocio de BBVA, Genç destacó que la diversificación geográfica es uno de los pilares del grupo. Según explicó, una subida de los precios energéticos suele tener efectos neutrales o incluso positivos en varios países de Latinoamérica que cuentan con recursos propios en este ámbito.
En cualquier caso, matizó que México, el principal mercado del banco en términos de beneficio —al aportar un 55 % del total—, está mucho más condicionado por su relación comercial con Estados Unidos que por la evolución de la geopolítica global. Con todo, reconoció que la situación en Oriente Medio introduce un alto grado de incertidumbre y que el impacto final dependerá de la duración del conflicto, en línea con lo apuntado por otros banqueros.
La guerra en Irán podría terminar afectando a las familias con hipoteca en el medio y largo plazo. El consejero delegado de CaixaBank, Gonzalo Gortázar, reconoció este miércoles que el conflicto está generando “un mayor tensionamiento” en la curva de tipos. Según explicó, este factor, unido a otros como las expectativas sobre el gasto público, “hace pensar que los tipos de interés a largo plazo van a llevar a las hipotecas a niveles mayores”.
El directivo realizó estas declaraciones durante el 32 Encuentro del Sector Financiero organizado por el diario ABC junto con Deloitte. En ese foro recordó que el coste final de una hipoteca no depende únicamente del tipo aplicado al préstamo, sino también del conjunto de productos y servicios que se contratan de forma vinculada.
Durante su intervención, Gortázar subrayó además la diferencia entre los tipos hipotecarios en España y la media europea. Según indicó, en el mercado español se sitúan en torno al 2,5 %, frente al 3,2 % de la media de la eurozona. En su opinión, esta brecha responde a la fuerte competencia entre entidades y al sistema de vinculación de productos financieros, que permite que algunos servicios “subvencionen” a otros dentro de la oferta global. “Un 0,7 % es un gap muy grande”, resaltó.
El directivo también calificó la guerra como una “situación preocupante para todos”, ya que se trata de una “tragedia” que puede tener efectos sobre los precios de la energía tanto a nivel doméstico como internacional. A su juicio, el alcance económico dependerá en gran medida de cuánto tiempo se prolongue el conflicto.
“Esperemos que no se mantenga en el tiempo”, señaló, al tiempo que indicó que algunos analistas ya están revisando sus previsiones de crecimiento para España. En concreto, apuntó que la estimación del PIB para este año, que se situaba en el 2,4 %, “más bien se va a ir al entorno del 2 %”.
Pese a este escenario de incertidumbre, Gortázar pidió cautela y destacó la solidez de la economía española. “Tenemos que ser prudentes”, afirmó, recordando que el punto de partida es favorable. “La economía española está muy bien y goza de mucha fortaleza”, sostuvo. También defendió que “el sector financiero está en muy buena forma. Está fuerte, solvente, rentable”. En su opinión, el momento exige “estar muy atentos a los acontecimientos”, pero también “mantener el rumbo gracias a que partimos de una posición fuerte”.

