La escalada del conflicto en Oriente Próximo empieza a tener efectos indirectos en el mercado hipotecario. El encarecimiento de la energía está elevando las expectativas de inflación y cuestiona las previsiones económicas para 2026, lo que incrementa la posibilidad de que el Banco Central Europeo vuelva a plantearse subidas de los tipos de interés. En este contexto, el euríbor —principal referencia del mercado— ha iniciado una senda alcista que refuerza los argumentos del sector bancario para encarecer los préstamos destinados a la compra de vivienda. Las entidades ya venían advirtiendo desde hace meses de que la intensa competencia en hipotecas estaba llegando a su fin.
Según informa 20minutos, el euríbor a doce meses, utilizado en España para calcular las cuotas de los préstamos variables, cerró el pasado viernes en el 2,522 %. Con este nivel, el indicador alcanza su valor más alto desde comienzos de 2025 y sitúa la media mensual provisional en el 2,35 %. La evolución reciente, muy vinculada a la subida del petróleo, anticipa un encarecimiento tanto de las nuevas hipotecas como de las ya existentes.
Si el indicador continúa avanzando en esta dirección, las familias con préstamos variables que revisen su cuota tomando como referencia el dato de marzo podrían encontrarse con una subida en el recibo mensual. Los hogares que actualizan su hipoteca una vez al año no registran incrementos desde marzo de 2024, mientras que quienes lo hacen cada seis meses comenzaron a notar subidas a partir de octubre del año pasado.
Desde Trioteca señalan que este comportamiento del euríbor no implica necesariamente un cambio inmediato en la política monetaria, sino que refleja un “ajuste brusco” de las expectativas del mercado ante el aumento de los riesgos geopolíticos y energéticos. Todas las miradas se dirigen ahora a Fráncfort, donde el BCE anunciará el próximo jueves su decisión sobre los tipos de interés. Aunque el escenario que manejan los analistas sigue siendo una pausa —con el precio del dinero en el 2 %—, el organismo se enfrenta a un contexto muy distinto al de su anterior reunión. Tras un año con los tipos congelados, comienza a ganar peso la posibilidad de que los próximos ajustes se produzcan al alza.
“La banca española afronta la tormenta perfecta para incrementar precios”, explica a La Información Económica la portavoz de iAhorro, Laura Martínez. La consejera delegada de Bankinter, Gloria Ortiz, ya advirtió el pasado octubre de que la entidad se desmarcaba de la “competencia irracional” que dominaba el mercado hipotecario. Aquellas declaraciones marcaron el inicio de una tendencia a la que, poco a poco, se han ido sumando otras entidades. En enero —últimos datos disponibles— el tipo medio con el que se firmaron nuevas hipotecas se situó en el 2,68 %, su nivel más alto desde agosto de 2025, según datos del Banco de España.
Pese a ello, el comparador Kelisto.es señala que, por ahora, las entidades no han modificado las promociones estándar que ofrecen en sus páginas web tras el inicio del conflicto en Irán. Desde el pasado verano y hasta finales de febrero, la estrategia del sector se ha centrado en abaratar las hipotecas mixtas y variables, mientras mantenía sin cambios el precio de las fijas. Esta estrategia podría estar orientada a impulsar la contratación de préstamos vinculados al euríbor, como ya ocurrió en 2022 antes de que la institución presidida por Christine Lagarde pusiera fin al periodo de dinero barato.
En paralelo, la concesión de nuevo crédito hipotecario ha comenzado el año con un ligero retroceso en comparación con el ejercicio anterior. En enero se aprobaron préstamos por valor de 5.962 millones de euros, lo que supone una caída del 1,5 % respecto a los 6.047 millones registrados en el mismo mes de 2025, cuando se alcanzaron niveles no vistos desde 2008, en plena crisis financiera global.

