La IA reduce a 24 horas la concesión de hipotecas

ByAdriana Piñeiro Jambrina

25 de febrero de 2026 , ,

La inteligencia artificial avanza a un ritmo difícil de frenar y su implantación alcanza ya a prácticamente todos los sectores económicos. El financiero figura entre los que presentan un mayor grado de adopción. En particular, la banca está intensificando el uso de sistemas automatizados en los procesos de concesión de crédito, y las hipotecas —por su volumen— se sitúan entre los productos donde más se aprecia esta transformación. Cada vez con mayor frecuencia, la decisión sobre la financiación de una vivienda recae en un algoritmo, lo que agiliza los trámites pero reduce —o directamente elimina— la capacidad de negociación.

El margen para la interpretación es mínimo. “Estos son sus números y el algoritmo ha dicho que no”, puede trasladar un empleado a un solicitante si el sistema de análisis de riesgos determina que el perfil presenta suficientes probabilidades de impago como para desaconsejar la operación. La intervención humana queda así limitada, desplazando factores como la empatía o la valoración de expectativas futuras que tradicionalmente podían influir en la decisión.

Menos discrecionalidad, más rapidez

La incorporación de la IA implica una reducción de la discrecionalidad humana, aunque aporta ventajas evidentes en términos de agilidad. En la actualidad, la resolución sobre una hipoteca puede adoptarse en 48 horas, e incluso en 24, según informa Levante.

Para alcanzar esa rapidez, los sistemas cruzan datos fiscales, laborales y bancarios del cliente, simulan escenarios vinculados al euríbor y otras variables económicas, calculan la probabilidad de impago y proponen el tipo de préstamo más adecuado —fijo, variable o mixto— según la situación económica del solicitante.

Otra de las consecuencias de este modelo es el avance hacia hipotecas personalizadas. Frente a las ofertas generalistas, diseñadas para amplios segmentos de clientes, se abre paso una configuración a medida: el tipo de interés se ajusta al riesgo individual y las bonificaciones se adaptan al comportamiento financiero concreto. En palabras del analista Fernando Hierro, del portal ‘hipotecas.me’, un usuario con ingresos estables, sin deudas y con buen historial podría obtener automáticamente mejores condiciones.

Transparencia y posibles sesgos

Junto a estas ventajas, surgen también interrogantes. Uno de ellos es la transparencia, dado que no siempre resulta evidente cómo adopta sus decisiones un algoritmo. Otro se refiere al sesgo: si el modelo ha sido entrenado con datos desequilibrados, puede terminar discriminando determinados perfiles. Además, cuando la oferta se presenta cerrada y respaldada por un sistema automatizado percibido como infalible, la posibilidad de negociación se reduce de forma considerable.

Con todo, desde el sector se subraya que la tecnología no elimina la intervención humana. El director de la plataforma Finsolutia, Fabio Distaso, sostiene que “la IA no reemplaza la decisión humana, sino que la potencia. Damos a los analistas de crédito herramientas que verifican la información de forma casi instantánea, liberándolos para que puedan centrarse en los casos más complejos y en el asesoramiento de valor”.

Advertencias del Banco de España

La expansión de la IA en el ámbito financiero va más allá del mercado hipotecario y abre nuevos frentes de riesgo. El pasado día 10, la subgobernadora del Banco de España, Soledad Núñez, alertó sobre cuestiones como la excesiva dependencia de proveedores extracomunitarios o el denominado “comportamiento de rebaño”.

“Es esencial que los datos que se introducen en el sistema estén validados y soportados por una gobernanza robusta y estén sometidos a estándares de calidad reforzados”, afirmó. Respecto a los “comportamientos de rebaño por homogeneización de algoritmos”, explicó que “es un elemento central, dado que puede poner en peligro la estabilidad financiera en el caso en que se generen reacciones en cadena exacerbando comportamientos sin que exista un fundamental sólido que justifique dicha decisión, o al menos no a esa escala».