La banca ha dado por cerrada la intensa competencia hipotecaria que protagonizó durante 2024 y 2025 para captar clientes mediante préstamos cada vez más baratos. El nuevo escenario económico ha provocado un giro en la estrategia de las entidades, que ahora priorizan la prudencia y han comenzado a endurecer las condiciones de acceso a la financiación, además de elevar el precio de las hipotecas.
Según informa Infobae, el aumento de la incertidumbre internacional, marcado especialmente por la guerra en Oriente Medio, ha llevado a los bancos a extremar el análisis de riesgo antes de conceder financiación para la compra de vivienda. Las entidades buscan así protegerse ante posibles tensiones económicas y un escenario financiero más inestable.
Durante el primer trimestre del año, la financiación media concedida se redujo hasta situarse alrededor del 75 % del valor de tasación o compraventa del inmueble. Esta política obliga a los compradores a disponer de mayores ahorros previos para acceder a una hipoteca. Según datos del sector, el desembolso inicial medio necesario ronda ya los 66.557 euros.
A este mayor esfuerzo económico se suma también un endurecimiento de los requisitos de solvencia. Actualmente, los bancos exigen ingresos netos mensuales cercanos a los 2.580 euros y una estabilidad laboral mucho más consolidada que hace apenas unos meses. La antigüedad media requerida en el empleo se sitúa ya en torno a los siete años.
El perfil financiero y profesional del solicitante se ha convertido así en un factor decisivo para acceder a financiación en un mercado hipotecario cada vez más selectivo.
Pese a estas mayores exigencias, el mercado inmobiliario continúa mostrando un fuerte dinamismo. El precio medio de la vivienda aumentó alrededor de un 11 % interanual durante el primer trimestre de 2026, hasta situarse en los 259.330 euros, reflejando que la demanda sigue resistiendo pese al encarecimiento del crédito y de los inmuebles.
En paralelo, el importe medio de las hipotecas solicitadas también ha seguido creciendo. La financiación requerida por los compradores aumentó un 13 % respecto al mismo periodo del año anterior, alcanzando una media nacional de 191.369 euros.
Los datos del Instituto Nacional de Estadística reflejan además que la firma de hipotecas mantiene un ritmo de crecimiento sostenido. En febrero se constituyeron 45.563 préstamos sobre viviendas, un 16,3 % más que un año antes y la cifra más elevada para ese mes desde 2011. Con ello, el mercado acumula ya 20 meses consecutivos de avances interanuales.
En cuanto a las preferencias de los compradores, la hipoteca a tipo fijo sigue consolidándose como la opción dominante frente a las alternativas variables o mixtas. La estabilidad de las cuotas y la protección frente a posibles subidas del euríbor continúan siendo los principales atractivos para las familias.
Los tipos fijos también han comenzado a encarecerse. Según las últimas estadísticas oficiales, el interés medio de las hipotecas sobre vivienda se situó en febrero en el 2,88 %, ligeramente por encima del registrado en enero y en su nivel más alto desde noviembre del año pasado.
Actualmente, el 64,8 % de las nuevas hipotecas se firma a tipo fijo, frente al 35,2 % que todavía opta por el variable. En el caso de las hipotecas fijas, el interés medio ronda el 2,78 %, mientras que en las variables asciende al 3,03 %.
La hipoteca variable queda así relegada a un papel cada vez más minoritario y reservado a perfiles muy concretos o a estrategias financieras a corto plazo.
Por su parte, las hipotecas mixtas mantienen cierto atractivo entre quienes buscan combinar una etapa inicial de estabilidad con la posibilidad de beneficiarse en el futuro de una eventual bajada de tipos.
La nueva estrategia de prudencia adoptada por los bancos ha provocado además un encarecimiento generalizado de las ofertas hipotecarias, especialmente en los préstamos a tipo fijo. Varias de las principales entidades financieras han revisado al alza sus precios desde el inicio del conflicto en Oriente Medio.
Las previsiones del sector apuntan a que esta tendencia continuará durante el resto del año. Los expertos consideran que el Banco Central Europeo podría haber puesto fin al ciclo de rebajas de tipos iniciado en 2024, lo que reduce los incentivos de la banca para seguir abaratando las hipotecas.
En este contexto, las entidades previsiblemente mantendrán criterios de concesión más estrictos y aumentará el número de solicitudes rechazadas, especialmente entre aquellos compradores que no dispongan de suficientes ahorros o cuya capacidad financiera resulte insuficiente para asumir el coste actual de la vivienda y de la financiación.

