Eneko Rufino, CEO de Keep In Tax: “El Tax Lease permite a empresas alejadas del ámbito de la defensa destinar ‘capital patriótico’ a proyectos estratégicos”

ByRedacción

18 de mayo de 2026
Eneko Rufino, CEO de Keep In Tax, en una conferencia sobre financiación

España enfrenta desafíos para financiar proyectos de I+D+i, especialmente en sectores estratégicos como la defensa, en un contexto europeo marcado por cambios geopolíticos. Eneko Rufino, CEO de Keep In Tax, explica cómo el esquema Tax Lease permite que empresas y entidades desarrollen proyectos tecnológicos y de innovación con apoyo financiero privado, complementando la inversión pública y facilitando la colaboración entre diferentes actores. La conversación aborda cómo este mecanismo puede aplicarse a la industria de defensa, su relación con otros sectores tecnológicos y la capacidad de España para fortalecer sus proyectos de I+D+i en un escenario europeo más amplio.

Aquí Europa.- Estamos en un momento decisivo para Europa. ¿Cómo ves la capacidad de la industria de defensa española? ¿Cuenta con las herramientas financieras necesarias? Y, en ese contexto, ¿cómo crees que vuestra iniciativa y vuestras propuestas pueden contribuir al desarrollo de esta industria a nivel nacional?

Eneko Rufino.- En los últimos años hemos asistido al abandono de aquella especie de fábula pastoril en la que vivíamos dentro de la Unión Europea, pensando que la defensa era algo del pasado, que no hacía falta invertir en ella y que la única tecnología en la que había que invertir era en sectores que nada tienen que ver con la defensa.

Sin embargo, los cambios geopolíticos y la tozuda realidad están demostrando que invertir tecnológicamente en defensa es relevante. Todo lo relacionado con el desarrollo de tecnologías duales es clave, tanto para España como en el contexto europeo.

En cuanto a la financiación de la innovación, cualquier tipo de financiación es bienvenida. De hecho, toda financiación es necesaria. Nosotros desplegamos una herramienta concreta llamada Tax Lease. Esta herramienta permite generar colaboración público-privada.

Más allá de los fondos públicos disponibles, tanto a nivel europeo como estatal, es esencial contar con financiación privada. Hay que entender que, en I+D, la financiación privada suele ser renuente. Los proyectos en fases iniciales, con niveles de TRL muy bajos, necesitan más que solo financiación pública.

El Tax Lease actúa como un mecanismo perfecto que equilibra la financiación privada y pública. Permite que las empresas complementen los fondos que reciben mediante subvenciones o créditos blandos con inversión privada de otros contribuyentes, ya sea a través del IRPF o del impuesto sobre sociedades. Estos contribuyentes no están apostando por un riesgo futuro, sino que se benefician de créditos fiscales derivados de la inversión en I+D.

Creo que es un mecanismo fundamental, no solo en defensa, sino también en otros sectores. Ayuda a atravesar el “valle de la muerte”, permitiendo que las tecnologías y las empresas que las desarrollan puedan continuar avanzando.

Aquí Europa.- Sin entrar en disquisiciones técnicas, ya has mencionado que en otros sectores como la cultura, el cine e incluso, al inicio, el sector naval, este modelo de financiación ha ofrecido eficiencia. ¿Nos puedes explicar un poco qué ofrece vuestro modelo en la industria defensiva?

Eneko Rufino.- El modelo nace básicamente para corregir situaciones un tanto anómalas. Cuando el legislador fiscal decide implementar determinados incentivos, lo que busca es que se maximicen, se optimicen y, en última instancia, se utilicen. Pero a veces eso no termina de funcionar como se esperaba.

Dentro de una política fiscal amplia, como se vio por ejemplo en el Tax Lease naval, se utilizaron esquemas fiscales para proteger y fortalecer un sector concreto, en ese caso el sector naviero español, sin que ello supusiera problemas con las normas de ayudas de Estado.

Hoy en día, el mecanismo ha funcionado también en el ámbito de la cultura. Es lo mismo: al final permite robustecer la financiación de industrias clave a través de un esquema público-privado.

En el ámbito de la defensa, desde Keep In Tax consideramos que, mientras que en cultura el Tax Lease ha sido una herramienta más táctica que estratégica, en defensa tiene sentido desplegarlo como herramienta estratégica.

En el pasado, la industria civil podía reconvertirse rápidamente para fines militares, como ocurrió con la producción de tanques en la Segunda Guerra Mundial o con otros desarrollos en la Primera Guerra Mundial. Hoy en día, con las tecnologías duales y sectores como la IA, la computación cuántica o el desarrollo de materiales, no es tan sencillo hacer ese tipo de reposicionamiento productivo.

El Tax Lease permite que empresas que normalmente están alejadas del ámbito de defensa puedan destinar recursos o lo que podríamos llamar “capital patriótico” para financiar empresas que están desarrollando proyectos estratégicos.

En definitiva, el Tax Lease sirve para conjugar mundos aparentemente no cercanos y, con una visión estratégica, puede ser absolutamente clave para fortalecer la industria defensiva.

Aquí Europa.- Has hablado de otros sectores en los que se puede implementar este modelo y también de particulares. ¿Qué escalabilidad le ves? ¿Qué extensión podría tener a nivel de sectores? Por ejemplo, ahora que la IA está teniendo un desarrollo tan rápido, ¿hasta dónde puede llegar?

Eneko Rufino.- El Tax Lease permite financiar proyectos de I+D, y es verdad que la I+D es algo que siempre está vivo. Hace diez años, quizá nadie se planteaba cuestiones de IA, y ahora es parte de nuestro día a día.

Si tomas en consideración la base de contribuyentes de España, y además los datos estadísticos de recaudación de impuestos, por ejemplo, en el impuesto sobre sociedades hemos superado los niveles de 2007, previos a la crisis financiera e inmobiliaria, se observa que muchas empresas están generando beneficios, unas más que otras.

Con esta cierta bonanza, tiene sentido que parte de esos beneficios, por los que las empresas y los profesionales autónomos están pagando impuestos, puedan destinarse a este tipo de proyectos. La defensa está muy en boga, pero tradicionalmente España tiene un sector de biotecnología muy desarrollado.

Además, la universidad en España es un vector clave de investigación, con formación técnica de alto nivel y profesionales muy capacitados. Desde el punto de vista migratorio, incluso estamos captando talento que había salido fuera o que podría ser repelido por otras jurisdicciones.

Si pones todo esto en confluencia, hay capacidades reales para avanzar. Siempre digo lo mismo: el Tax Lease no es la panacea, pero, bien implantado, tanto en ámbitos estratégicos como tácticos, puede ser un acelerador importante.

Aquí Europa.- Has comentado que es importante la labor de conjugar dos ejes distintos del mismo mundo, o incluso dos mundos distintos. ¿Qué ofrece el Tax Lease respecto a otras formas de financiación para atraer el sector privado? Y ¿cuáles son las permutas o combinaciones que podéis gestionar con éxito?

Eneko Rufino.- Lo que hacemos es poner en común, desde la fiscalidad, a dos mundos que pueden estar alejados o no tan conectados. Por un lado, tenemos las empresas que tienen beneficios y los profesionales que obtienen rendimientos positivos. Pero si nos fijamos en la parte de las empresas que desarrollan proyectos de I+D, especialmente en fases iniciales, la situación es distinta.

En España, si descartamos a los bancos —porque tradicionalmente no financian ideas, sino balances—, hay tres fuentes principales de financiación.

La primera son las subvenciones. Se observa cómo fluyen inversiones públicas y subvenciones, tanto europeas como nacionales, canalizadas a través de organismos como el CDTI, la Administración General del Estado o las comunidades autónomas. Sin embargo, por mucho que se quiera abarcar, las subvenciones son finitas. Un proyecto puede estar muy bien, como sucede muchas veces con los proyectos europeos, donde España tiene gran éxito, pero llega un momento en que el dinero se agota. El proyecto se califica como excelente, pero no se puede financiar más allá de lo disponible. Con el Tax Lease no es necesario competir: lo único que se pide es ejecutar tu proyecto de I+D.

La segunda fuente son los créditos blandos o préstamos públicos. Aunque ofrecen periodos de carencia y plazos de devolución adaptables, al final hay que devolverlos. Aquí, el Tax Lease permite a la empresa monetizar créditos fiscales que son ciertos, pero que no sabe cuándo podrá aprovechar. La empresa prefiere dinero hoy a un ahorro fiscal futuro, sobre todo si no tiene certeza de que existirá ese ahorro más adelante. Esto hace que la herramienta sea especialmente relevante.

La tercera fuente son las rondas de financiación privada. Oímos constantemente en prensa que una compañía ha recibido tres millones de inversión, lo cual es positivo. Pero estas rondas son dilutivas: la empresa cede parte de su capital para que entren otros inversores. En el ámbito de defensa, esto adquiere un matiz aún más particular, porque lo que se desarrolla puede ser crítico y es muy importante saber quién será tu socio en cada momento.

Si conjugas estos tres aspectos con el Tax Lease, obtienes una herramienta competitiva. El Tax Lease cofinancia y ayuda a financiar proyectos y, generalmente, se despliega como un complemento a otras fuentes de financiación: una parte de subvención pública, un crédito blando y, en algunos casos, equity de rondas privadas.

Juntas todas estas fuentes y agregas el Tax Lease, que permite monetizar créditos fiscales de los contribuyentes, y se logra un efecto potenciador para el proyecto.

Como decía al comienzo, cualquier financiación adicional es bienvenida, porque, si compites con el mundo, cuanto más dinero tengas para gastar en tu proyecto, más rápido podrás avanzar. El Tax Lease no sustituye otras fuentes, pero funciona como un acelerador importante, capaz de conjugar recursos de distintos orígenes y atraer capital privado hacia proyectos estratégicos.

Aquí Europa.- ¿Qué papel crees que puede desempeñar España en este nuevo escenario europeo? Creo que España puede ser un acicate para determinados sectores. ¿Qué papel puede jugar nuestro país y qué margen crees que todavía tenemos, como nación y como Estado, para conjugar el sector financiero, las empresas tecnológicas e industriales y la industria defensiva?

Eneko Rufino.- Viéndolo desde la barrera y sin ser especialista, creo que existe un triángulo virtuoso en España entre la industria, las Fuerzas Armadas y, nuevamente, la universidad.

España está liderando en muchas parcelas, empezando por la económica, dentro de la Unión Europea. Incluso por su posición geográfica y estratégica, creo que nuestro país debe jugar un papel clave.

En cuanto al Tax Lease y al sistema de incentivos fiscales, antes España ya contaba con uno de los modelos más punteros. La capacidad de despliegue de la financiación pública, combinada con la preparación y formación de los ingenieros y profesionales que se forman en España, junto con la capacidad de atracción de talento, incluyendo puentes con América Latina, crea un ecosistema muy potente.

Sumando todo esto y el granito que aporta el Tax Lease, creo que España debería estar jugando un papel muy relevante. Tenemos capacidad para ir más allá.

Uno de los elementos clave que hay que considerar es el tamaño de los actores involucrados: esta partida no se juega solo en términos nacionales, sino también europeos y más allá. Aun así, España tiene todos los ingredientes —financiación, talento, tecnología y conectividad internacional— para avanzar significativamente.

Creo que, sobre todo en tecnología y capacidades industriales, España tiene recursos de los que podemos estar orgullosos y que nos permiten aspirar a un papel estratégico en Europa.

Aquí Europa.- ¿Crees que vamos por el buen camino o puede haber un déficit estructural?

Eneko Rufino.- Creo que en la vida siempre todo es mejorable, pero desde luego considero que ahora estamos en el buen camino. Al final, con la suma de los esfuerzos de todos, probablemente acabaremos consiguiendo el objetivo.

No se trata solo de un objetivo individual, sino de un objetivo común. Esta búsqueda de la soberanía tecnológica nacional es importante y España tiene los mimbres para lograrlo. Nosotros, en la medida de lo posible, estaremos ahí para ayudar a alcanzar ese noble objetivo.