El BCE sube los tipos por primera vez en tres años para enfriar la inflación

Gráfico del BCE mostrando el nuevo tipo de interés del 2.25%

El Banco Central Europeo (BCE) ha cumplido este jueves las expectativos y varía el rumbo de su política monetaria desarrollada en los últimos tres años al subir los tipos de interés en un cuarto de punto.

Así, el precio del dinero queda en el 2,25 %, en el que es su primer incremento desde septiembre del 2023. El detonante ha sido el impacto económico de la guerra de Irán, que ha provocado un choque energético que ha disparado especialmente el coste del petróleo, como consecuencia del cierre del estrecho de Ormuz.

Con esta decisión del supervisor europeo de subir 25 puntos básicos, el tipo de facilidad de depósito queda en el 2,25 %, mientras que el tipo principal de refinanciación escala al 2,40 %, y la facilidad marginal de crédito al 2,65 %. La cautela mostrada en marzo, cuando optó por no mover ficha, ha dado paso ahora a la acción.

Además del alza de tipos, el organismo que preside Christine Lagarde también ha actualizado su cuadro macroeconómico, después de que el pasado marzo, además de rebajar la previsión de crecimiento del PIB, ya avanzara que esperaba que la inflación continuase creciendo como consecuencia del conflicto en Oriente Medio. Y es que la firma de un acuerdo de paz no se concreta, pese a los repetidos anuncios del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de que el final está cerca.

Con esta decisión, el BCE quiere anticiparse a la amenaza -muy real- de que la inflación escale con fuerza y se separe aún más del objetivo del 2 % con el que trabaja la institución. Cabe recordar que el último dato del IPC en la eurozona se situó en el 3,2 % interanual, es decir más de un punto por encima del objetivo del banco central y rebasando también el 2,6 % que, de media, esperaba para el conjunto de este 2026. Los analistas esperan, además, que la de este jueves no sea la única subida de tipos de este año, aunque advierten del riesgo de que un alza más agresiva para controlar la inflación provoque una contracción económica. Así, el BCE tiene que lidiar con el fantasma de la estanflación.

El europeo fue el primer banco central que señaló la guerra de Irán como un foco inflacionista preocupante, y así lo hizo constar en sus previsiones de marzo, mientras que la Reserva Federal estadounidense (Fed) prácticamente no modificó sus estimaciones. Por contra, el BCE sí lo hizo, elevando el IPC previsto para este año al 2,6 % (desde el 1,9 % anterior), y rebajando el crecimiento esperado del PIB al 0,9 %, es decir, tres décimas menos.

En el escenario actual de enorme incertidumbre geopolítica y con intensas tensiones económicas, la nueva revisión del cuadro macroeconómico es clave para encaminar las políticas en la segunda mitad del año.