La provincia de Castellón cerró 2025 con máximos históricos en dos de los principales trámites notariales: donaciones y testamentos. Según las estadísticas del Colegio Notarial de la Comunidad Valenciana, durante el pasado ejercicio se formalizaron 4.770 donaciones y 9.843 testamentos, las cifras más elevadas de toda la serie en la provincia.
Según informa El Mundo, se trata de una evolución que responde a la combinación de factores fiscales, económicos y sociales, con especial incidencia de los incentivos aprobados por la Generalitat Valenciana y de las dificultades de acceso a la vivienda.
Las donaciones crecen por la ayuda familiar a la compra de vivienda
El Colegio Notarial registró al cierre de 2025 un total de 4.770 donaciones en vida entre familiares, lo que supone un incremento del 2,6 % interanual. En comparación con hace una década, este tipo de operaciones se ha más que duplicado.
El aumento está estrechamente vinculado al actual marco fiscal valenciano. La bonificación del Impuesto de Sucesiones y Donaciones impulsada por el Consell ha dejado este tipo de transmisiones prácticamente exentas de carga fiscal.
A ello se suma la reciente modificación anunciada por el president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, orientada a facilitar la continuidad de empresas familiares, incluidas explotaciones agrícolas, negocios profesionales y participaciones en sociedades holding.
La medida contempla la bonificación del 99 % hasta el cuarto grado de parentesco y la extensión a todos los herederos cuando el fundador esté jubilado. Este esquema se añade a la bonificación del 99 % entre hijos, cónyuges y padres vigente desde 2023, así como al 25 % entre hermanos y sobrinos aplicado este año, porcentaje que ascenderá al 50 % en 2027.
La notaria en Castellón y censora cuarta de la junta directiva del Colegio, Marta Peña, explica que «vemos muchos casos de familiares que ‘regalan’ dinero a sus hijos o nietos, en gran mayoría, para la compraventa de una vivienda».
«Los jóvenes tienen muchas dificultades para ahorrar en la actualidad, por factores económicos y estilo de vida, de ahí que sus familiares donen dinero en vida. Una operación libre de cargas fiscales, al contrario de lo que ocurre al donar un inmueble, cuando sí se paga la plusvalía municipal y, además, la plusvalía en la renta», señala.
Según detalla, la donación media en Castellón se mueve entre 20.000 y 30.000 euros. «Es un dinero importante que se suele donar para dar la entrada de un piso», añade, al tiempo que recuerda que «desde el punto de vista fiscal, compensa más dejar una vivienda en herencia que donarla en vida a los familiares».
Más testamentos por cambios sociales y mayor previsión
La firma de testamentos también mantuvo una fuerte tendencia ascendente. En 2025 se registraron 9.843 legados, un 4,8 % más que en 2024 y más de un 42 % por encima del nivel de hace diez años.
En este caso, el aumento responde principalmente a cambios sociales y a una mayor conciencia sobre la necesidad de ordenar la sucesión patrimonial.
Marta Peña subraya que «la idea que había antaño de que hacer testamento era sinónimo de una muerte cercana ya se ha desterrado».
«En las notarías atendemos gran cantidad de parejas jóvenes que se van a casar o firmar una hipoteca y se encuentran con que sus bienes los heredarán sus padres si no se hace testamento. Entonces, firman a la vez testamento y poderes, en este último caso más aquellas parejas que tienen hijos», explica.
En este proceso también ha contribuido el acta de transparencia introducida por la Ley 5/2019, documento obligatorio y gratuito que se firma ante notario al menos 24 horas antes de la hipoteca para garantizar la comprensión íntegra de sus condiciones, sin presencia de la entidad financiera.
La notaria destaca además una mayor cultura jurídica entre la ciudadanía: «cada vez los ciudadanos están mucho mejor informados de la labor de los notarios y a ello están ayudando enormemente las redes sociales».
Aumentan también las renuncias a herencias
El Colegio Notarial contabilizó además 660 renuncias a herencias en 2025, un 2,4 % más que el año anterior, aunque todavía por debajo del récord de 679 registrado en 2023.
La cifra multiplica por cuatro el nivel previo al estallido de la crisis inmobiliaria, ya que en 2007 solo se contabilizaron 162 renuncias.
Según explica Marta Peña, en la mayoría de los casos «figuran herederos que no tenían un trato directo con el familiar fallecido».
«Se trata de personas que, al no tener prácticamente relación, desconocen cuál fue la gestión del patrimonio por parte del familiar fallecido y, por ello, deciden renunciar a la herencia», indica.
La experta precisa que estos expedientes suelen corresponder a patrimonios no muy elevados y que reflejan la prudencia creciente de las familias. «Los ciudadanos saben cómo está el mercado y la vida en general y antes de aceptar una herencia se lo piensan muy bien. No están dispuestos a heredar bienes de cuya gestión no tienen información», concluye.

