El predominio de las hipotecas a tipo fijo se afianza en España en un contexto marcado por la incertidumbre económica y la expectativa de nuevas subidas de los tipos de interés. Desde marzo de 2020, coincidiendo con el inicio de la pandemia, esta modalidad superó por primera vez a la variable —históricamente mayoritaria— y desde entonces ha ido consolidando su posición.
Según informa La Información Económica, la posibilidad de pagar la misma cuota durante toda la vida del préstamo ha pasado de ser residual a convertirse en la opción más elegida por los hogares. Mientras que en 2009 apenas suponía el 3,4 % del crédito hipotecario, en febrero de este año ya se acercaba al 65 %, aunque todavía por debajo del máximo del 75,2 % alcanzado en julio de 2022, en plena incertidumbre por la guerra en Ucrania.
Este cambio resulta especialmente significativo en el actual entorno económico. Las tensiones energéticas y el repunte de la inflación han llevado al Banco Central Europeo a preparar nuevos ajustes al alza en los tipos, aunque su impacto sobre los hogares será más limitado que en etapas anteriores debido al mayor peso del tipo fijo.
Desde el ámbito académico se subraya que esta modalidad aporta mayor seguridad financiera, al evitar sobresaltos en las cuotas y reducir la exposición de las familias a la volatilidad del mercado. En paralelo, los analistas prevén posibles incrementos de hasta 25 puntos básicos en los próximos meses, lo que situaría la facilidad de depósito en torno al 2,75 %.
Las entidades financieras han reforzado esta tendencia en su oferta. CaixaBank tiene ya un 56 % de su cartera hipotecaria ligada a tipo fijo, frente al 20 % que registraba en 2021. En el caso de BBVA, las hipotecas variables apenas representan un 4 % de las nuevas operaciones, mientras que Banco Santander las sitúa en torno al 16 %. Por su parte, Bankinter mantiene cerca de un 40 % de nuevas hipotecas con cuota estable.
Aun así, algunas entidades advierten de que este producto puede resultar menos rentable en un entorno de financiación más cara, lo que podría traducirse en una mayor cautela a la hora de conceder nuevos préstamos.
La preferencia por el tipo fijo no es exclusiva de España. En el conjunto de Europa, su peso se ha duplicado desde 2009, consolidándose como una herramienta clave para reducir riesgos tanto para los hogares como para el sistema financiero.
En este escenario, España sigue destacando como uno de los países más competitivos de la eurozona en costes hipotecarios. Según los últimos datos del BCE, el tipo medio se situaba en el 2,75 % en febrero, solo por detrás de Bulgaria y Malta.
No obstante, la reciente subida del euríbor, impulsada por tensiones geopolíticas como la guerra en Irán, añade presión a los hogares con préstamos variables. El índice cerró abril en una media del 2,74 %, lo que implica aumentos significativos en las cuotas: para una hipoteca media de 150.000 euros a 25 años, el encarecimiento puede rondar los 47 euros mensuales en revisiones semestrales o unos 560 euros al año en revisiones anuales.
Este contexto refuerza el atractivo del tipo fijo, que se consolida como la alternativa preferida para quienes buscan estabilidad y protección frente a posibles cambios en el escenario económico.

