El encarecimiento de la financiación hipotecaria empieza a hacerse visible en distintas zonas de España en un contexto marcado por la inestabilidad internacional. La evolución reciente del mercado muestra cómo el acceso a la vivienda se ha vuelto más costoso, especialmente en determinadas regiones donde el aumento supera ya el 20 % respecto a hace un año.
Según los datos correspondientes al primer trimestre de 2026 del índice elaborado por iAhorro, el importe medio solicitado para la compra de vivienda ha crecido un 13 % en términos interanuales, situándose en torno a los 191.000 euros. Este incremento refleja tanto el alza sostenida de los precios inmobiliarios como la necesidad de los compradores de recurrir a una mayor financiación para poder acceder a una vivienda.
Según informa El Periódico, la evolución no es homogénea en todo el territorio. Mientras comunidades como Canarias, País Vasco, Aragón o La Rioja han registrado incrementos muy significativos en los precios de compra, en otras como Navarra o Asturias se han producido ajustes a la baja. Esta disparidad evidencia un mercado cada vez más fragmentado, en el que el acceso a la vivienda depende en gran medida de factores como la oferta disponible o el dinamismo económico local.
El precio medio de la vivienda también ha seguido una senda ascendente. En apenas un año ha pasado de situarse en torno a los 235.000 euros a superar los 259.000 euros, consolidando un escenario en el que la demanda continúa siendo elevada pese al endurecimiento de las condiciones financieras. La falta de oferta en las zonas con mayor presión demográfica sigue actuando como principal motor de este encarecimiento.
En este contexto, las preferencias de los compradores se están inclinando claramente hacia las hipotecas a tipo fijo. Este producto se mantiene como la opción predominante entre quienes buscan estabilidad en sus cuotas, con tipos de interés medios cercanos al 2 %. La previsibilidad que ofrecen frente a la volatilidad de los índices de referencia se ha convertido en un factor clave a la hora de tomar decisiones financieras a largo plazo.
Las hipotecas mixtas, por su parte, continúan teniendo presencia como alternativa intermedia. Su combinación de un periodo inicial a tipo fijo con una fase posterior variable permite acceder a condiciones más favorables en los primeros años, aunque implica asumir cierta incertidumbre en el futuro. Aun así, el grueso de los compradores sigue priorizando la seguridad frente al posible ahorro inicial.
A corto plazo, la evolución del mercado hipotecario estará muy condicionada por la política monetaria. La atención se centra en la próxima reunión del Banco Central Europeo, donde podría plantearse un cambio en los tipos de interés. Cualquier movimiento en este sentido tendría un impacto directo sobre el euríbor y, por tanto, sobre el coste de las hipotecas, en un momento especialmente sensible para las economías domésticas.
Ante este escenario, los expertos recomiendan actuar con cautela pero también con rapidez. La combinación de tipos al alza y precios inmobiliarios en aumento está estrechando el margen de decisión de los compradores. Desde el sector advierten de que aplazar la firma puede traducirse en condiciones menos favorables en el corto plazo, en un entorno donde la incertidumbre dificulta prever una estabilización a medio plazo.

